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jueves, 14 de febrero de 2019

LA TRISTEZA ES UNA SOMBRA

La tristeza es una sombra que hace nido en el alma.

Se adueña de nuestra alegría y absorbe nuestras ganas de vivir, nace de la incomprensión, compañera de la depresión y poco a poco nos reduce a un suspiro muy lento, que ni el viento quiere llevar.
Recordemos a aquel asno, a aquel pobre animal que su dueño echándole al pozo, con tierra quiso enterrar, pero el instinto, el miedo o su fuerza de voluntad le ayudaron a reaccionar.
Sacudiendo cada palada de tierra que le llegaba, se elevaba un poco más  y cuanto más afán su dueño ponía en quererlo sepultar, más alto ascendía el asno y a flote salió al final.
Os aseguro amigos míos que esos momentos los conozco, lo he pasado muy mal y aún no he terminado de luchar.
La vida es como un ser humano sin alma, nos zarandea, nos agita y a veces nos trata mal, pero la resolución, nuestra estima y las ganas de avanzar, es lo que nos da la fuerza, lo que nos puede ayudar, añadiendo a esos ángeles humanos que revolotean a nuestro alrededor y también los del más allá, son el aliento y consuelo en nuestro largo y amargo caminar.
Sois luz en nuestro sendero, miel para nuestra amargura y, a todos vosotros, agradezco vuestro apoyo con mi sincera ternura.

CUANDO ME HAYA MARCHADO


Estaré contigo en cualquier lugar del universo.
 
Cuando me haya marchado
Búscame en el viento, amigo,
En las aguas del arroyo
Y en la sonrisa de un niño,
El blanco pico del monte
En las remas de los pinos
Como pájaro dormido
     Y entre tus manos, el nido.           
      
Cuando me haya marchado
Siénteme en la brisa, amigo,
En la ola chocando en la roca
Y en la arena de la playa
En la luz de las estrellas
El perfume de las rosas
O el calor del sol temprano
Y en las gotas del rocío.
 
Cuando me haya marchado
Espero me encuentres, amigo,
En todo a tu alrededor
La línea del horizonte
Donde el cielo besa el mar
En las nubes de algodón
O en los profundos mares,
También en tu corazón.
 
Cuando me haya marchado
No estés triste, amigo,
La vida es una “noria”
Y con ella yo me muevo
Voy al paso de su ritmo
A veces vertiginoso
Otras, se siente despacio
Pero, en todo, yo lo vivo.
Cuando me haya marchado
Siente que sigo contigo
Y seré tu compañera
Mientras andas tu camino
Y no importa donde habites,
Siempre que en mí tú pienses
Me sentirás a tu lado
Cuando más me necesites.

 



BAJO LAS ESTRELLAS



Sentada en el verde prado, bajo las estrellas, acepto el reto de mi paso por esta tierra.

Bajo las estrellas, sentada en un verde prado, ese que mi corazón desea, ahí yo quisiera descansar,  donde mi mente se aquiete y dejar mi alma volar.
Pero siempre a Tu lado, sintiendo Tu compañía, pues sin ti yo no soy nada, Tú eres mi paz y alegría, tantas veces me repito, que ya estarás bien cansado de rosario y letanía, de tanto como te hablo.
Pero sólo en Ti confío, Tú me escuchas y no me regañas por las cosas que te digo, procurando no quejarme, y aún así, quejas te doy, por las miserias que llegan, que afligen, desconsuelan a todos y también a mí.
 
Esas conversaciones que tenemos cada noche, que tan pronto se evaporan entre las nubes, ascienden hacia Ti, de tal forma, que no recuerdo ni una palabra de las muchas que te digo y me quedo así, en mi lecho, con tu recuerdo arropada y encogida hasta quedarme dormida.
 
Cada amanecer es nuevo y pienso, que un día más ha pasado y otro menos que sufrir, la vida es bella, y a la vez, es tan amarga, que nubla esas hermosas etapas que con amor nos regalas, esas bendiciones que a veces no llegamos a sentir.
 
Y te hablaré por siempre hasta el día en que me llames, pues mi paso es transitorio, en cualquier lugar, por el que mi ser se pare, para cumplir tu mandato y, seguir luego adelante.
Eres mi luz y mi fuente, mi guía y mi confidente.