miércoles, 27 de abril de 2016

QUIETUD Y SOLEDAD





La quietud, en soledad, es Paz para el alma.
 
Días de soledad y quietud, donde la inercia del cuerpo agudiza la mente,  despierta el alma, el corazón y, con más intensidad todo se siente.
Días de recogimiento en que, solo lo interno, está alerta, absorta en dolor y quejumbrosa la sangre, recorre con su fuego y latido la obligada soledad.
Tiempo de descanso para la carne rasgada que reposa en su lamento y, poco a poco, lentamente, siegue su ruta.
Una vez más, da sus pasos  adelante en los tramos de la vida, se para y continúa como río desbordado, y recupera su calma para que, con más fuerza y brío, lleve su corriente al mar.

Esa senda sinuosa con sus curvas y tropiezos, me lleva a asirme fuerte a Ti, esconderme entre los pliegues de ese tu manto de amor, me cubres y me proteges de incertidumbre y de sombras, que pretenden alejarme de la senda ya trazada para mí y, de tu mano bien sujeta, camino por la vereda cayendo una y mil veces, levantándome de nuevo para no perder el ritmo que me guía hacía  Ti.

Y aunque siempre como un loro, te cuento mis penas y mis angustias, unas son más dolorosas otras son más llevaderas, en esta bendita tierra hay mas llantos que sonrisas, cuando a la felicidad ya le supera la pena, penetra en el alma la amargura y la deja tan saturada que, a veces, se siente muerta.

Me repito tantas veces, que ya no sé que contarte, nada es nuevo bajo el sol y nada bajo la luna, la vida gira y gira como si fuera la rueda de la fortuna, que dando vueltas y vueltas perdió partes de alegría, aumentando las penas y la locura.

Aquí me tienes, día y noche, refugiada en el anhelo de tus brazos, con besos de ilusión pura, de un inocente concepto, de todo lo que me ocurra, para encontrar el secreto de ese amor y ventura que, a cada hora que pasa, la hace parecer bella y a Ti me va acercando aún sabiendo que, de esa hora, los minutos son inciertos e inseguros, pero te sigo esperando, no dejes que en esta selva me pierda, mantenme erguida y fuerte, a pesar de mis heridas.

Perdón por las ausencias, es posible que durante este año sean bastante seguidas debido a prioridades familiares.
Desde el fondo de mi alma agradezco vuestro apoyo y comprensión, tanto en este espacio como en el correo y el teléfono.
GRACIAS, a todos.

miércoles, 23 de marzo de 2016

SOLEADA TARDE


Y dormida se quedó la palabra.
 En los temblorosos labios, para nunca despertar.
 
Soleada fue aquella tarde,
Muy hermoso aquel instante,
Corto y fugaz el encuentro
Y, muy triste, la despedida
Por la palabra silente.
No sé si fue timidez
O, tal vez, fue cobardía,
Ni preguntaste, ni dije
Quedó bailando  la duda
Si algún día volvería.
 
No pediste, ni tampoco yo te di,
Señas para poderme escribir
Y mantener, a dos almas,
Con una palabra escrita
En contacto, pese a la  lejanía.
 
Todo queda en el recuerdo
Posos de horas agridulces
Nada el tiempo va borrando
Todo son sombras y luces
De un corazón desgarrado.
 
En la distancia batalla
De aquel día el sentimiento
Sólo se quedó dormido
Suave, lo abanica el viento,
Con los susurros de olvido
 
Mas el rescoldo no muere
Traspasa el espacio y el tiempo,
Muy bien guarda el corazón
De tus letras la esperanza
De aquel instante de amor.
Ambar

Mas aportes en el blog de Síndel:
http://palabrasdesindel.blogspot.co.uk/
Debido a mi lenta recuperación, me quedo unas semanas de reposo.
Volveré tan pronto me sea posible.
Un gran abrazo lleno de cariño para todos.