sábado, 6 de febrero de 2016

UNO MÁS




Marcas en la piel, heridas en mi alma, remiendos en el corazón y, en mi mente, calma.
Siempre energía positiva, eso es lo que recibo de la cascada de agua fresca de la vida.
Entre tantos remiendos uno más, ya nada importa, el cuerpo es el instrumento que, llevando el alma dentro, no estando entero y dolido, puede sentirse contento de seguir en el camino.
Remendado también está el corazón, y la mente tratando de ser consciente, recibe las emociones, como aguaceros helados, por los golpes de la vida, tan fuertes, como el viento de un ciclón.
Y todo ese conjunto, que al parecer soy yo, se arremolina y se agrupa para ser lo más perfecto en este mundo revuelto de desorden, desconcierto, con tanta falta de unión, que voy mirando sin ver, pasando por esa llama de la pena y del dolor, quedando fortalecida por la gracia del amor.
¿Hasta cuándo aguantaré en este mar de emociones?
Sin desfallecer, al final quiero llegar, y a aquél que a mi lado camina, si puedo le he de ayudar, así como soy mimada, he de aprender a mimar, a ti alma, corazón y mente, que sufres intensamente, en días oscuros, grises, sin sol que alumbre tus días, luna iluminando tus noches, cielo adornado de estrellas que a tus sueños les den vida, para ti, quiero ser ese lucero al despertar la mañana y, en la silenciosa noche, cuando tus ojos descansen, a ti te envuelva la calma.
Ambar
 
Ya estoy de vuelta.
He estado ausente debido a una intervención.
Ya ha pasado, gracias a que el Amado me sostiene siempre  llevándome de su mano, y a todos vosotros, por vuestros pensamientos, deseos y amables palabras de ánimo y apoyo.
Seguiremos juntos, con más fuerza y determinación, en el camino adelante.
Gracias a todos por vuestra amistad y compañía.